El mundo ante la “bancarrota hídrica”

El dilema de gestionar el agua como capital natural

Fuente original: basado en el artículo de El PAÍS (enero de 2026) por Clemente Álvarez.

 

El concepto de “bancarrota hídrica” se ha instalado en el centro del debate global tras el último informe de la UNU-INWEH (el brazo académico de la ONU para el agua). El documento no solo alerta sobre la escasez, sino que denuncia un fallo sistémico en la forma en que la humanidad gestiona este recurso esencial.

Un término bajo escrutinio

La terminología financiera aplicada al medio ambiente ha generado reacciones diversas en la comunidad científica:

• Jonathan Paul (Royal Holloway, Universidad de Londres): Reconoce que el informe expone sin ambigüedades el “mal uso” del agua y la degradación de su calidad a nivel mundial. No obstante, cuestiona el término “bancarrota”, considerándolo una alegoría técnica algo exagerada y muy vinculada al contexto específico de Irán.

• Gonzalo Delacámara (IE University): El experto español defiende la contundencia del lenguaje. Para él, tratar el agua como un activo de capital natural es clave para entender que estamos ante un fallo de gestión: se asignan derechos de uso sin que exista agua real que los respalde. Como ya advirtió Andrew Steer (WRI), estamos ante la “mayor crisis de la que nadie está hablando”.

¿Qué significa que un sistema quiebre?

Kaveh Madani, director de UNU-INWEH, sostiene que la bancarrota no es exclusividad de las zonas desérticas. El problema reside en el desajuste entre el presupuesto de agua de un ecosistema y su consumo.

“Al igual que en las finanzas, incluso los territorios ‘ricos’ pueden quebrar si su estilo de vida es insostenible”, afirma Madani.

La bancarrota se alcanza cuando la escasez o la contaminación dejan de ser crisis puntuales para volverse crónicas, eliminando toda capacidad de resiliencia del entorno.

Hacia la Conferencia de la ONU 2026

Este análisis llega en un momento crítico. Tras una reunión preparatoria en Dakar, la comunidad internacional pone la vista en la Conferencia de la ONU sobre el Agua de 2026, que se celebrará este diciembre en los Emiratos Árabes Unidos. El objetivo es claro: dejar de gestionar el agua como un flujo infinito y empezar a tratarla como el capital finito que realmente es.